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Bahía Pingüino / Penguin Bay

Un saludo a todos, el siguiente relato fue inspirado por el arte digital de @xpilar, los invito a que visiten su blog. La imagen que motivó este relato es la siguiente.


Greetings to everyone, the following story was inspired by the digital art of @xpilar, I invite you to visit his blog. The picture that motivated this story is the following.



Fuente/Source


Español


Bahía Pingüino

―¡Maldición!, ¿son esos? ―exclamó Lucas, al ver un grupo de pingüinos emperador elegantemente erguidos, en medio de un blanco campo de hielo, mientras eran sacudidos por el intenso viento que soplaba, a pocos metros de la costa.

―Sí, ¿nunca los habías visto? ―afirmó Patrícia, mientras se aproximaba el deslizador a la costa ―. Este es uno de los dos planteas donde se han podido incorporar al ecosistema. El resto de los intentos han sido en vano.

―Y eso ¿por qué? ―continuó Lucas.

―No lo sé, incompatibilidad supongo. La verdad no es mi especialidad ―respondió Patrícia.

―Bien, esto me emociona mucho, siempre había querido verlos personalmente, no sólo en las simulaciones ―dijo Lucas, mientras el deslizador dejaba la superficie del agua para adentrarse en el hielo.

―Sabes que no vinimos aquí por ellos ―dijo Patrícia bruscamente ―. Tenemos que reestablecer la estación de transmisión y regresar antes de que amanezca, no podemos estar cerca cuando se haga de día o estaremos en grabes problemas.

―Si, ya lo sé, no eres nada divertida ―dijo Lucas, con una expresión de desanimo en su rostro.

El vehículo avanzó unos diez kilómetros, adentrándose en la gruesa capa de hielo y nieve que cubría el continente, al pie de una helada y escarpada montaña encontraron una pequeña edificación que se encontraba adosada a la pared de roca.

Descendieron del deslizador y se aproximaron a la puerta, usando una antorcha de plasma, cortaron los goznes y el seguro, con un poco de esfuerzo Lucas tiró de la puerta y ésta cayó pesadamente sobre la nieve.

―Bien ya entramos, ¿ahora qué? ―preguntó Lucas.

―Sube a la estación de transmisión y remplaza las baterías del generador de emergencia ―respondió Patricia secamente ―. Yo me ocuparé de cambiar los códigos del computador e introducir los nuevos parámetros. Luego reestableceremos el generador principal.

La abandonada estación de transmisión estaba oculta en el interior de la montaña y la antena emisora en la cumbre de la misma, a la cual se accedía desde el interior, ascendiendo por una escalera de caracol. Lucas subió a donde se encontraba el plato de transmisión y realizó los arreglos que eran necesarios para ponerlo en operaciones.

Media hora después los cambios en los parámetros de transmisión y las claves de acceso, estaban realizados, así como la reactivación de la antena, entonces se dirigieron al sótano de la instalación, donde un generador, propulsado por un pequeño reactor de isotopos de cobalto, se encontraba inactivo desde hace más de treinta años.

―Bien, sólo falta reactivar esta antigüedad y reforzar el aislamiento electromagnético de todo el edificio ―dijo Patricia inalterable ―. Ocúpate tu del aislamiento, que yo me haré cargo de reiniciar el generador. Empieza por aquí abajo y continua hasta llegar a la sala del plato, no dejes ni un milímetro de las paredes sin cubrir.

Lucas sacó de uno de los contenedores de equipos que trajeron una pistola aplicadora de recubrimiento y le adaptó uno de los doce tanques presurizados de película absorbente de emisiones de radio, que estaban en el mismo contenedor, e inició la tediosa tarea de recubrir toda la pared cilíndrica, que formaba el edificio excavado en el interior de la montaña.

Mientras tanto, Patricia reacondicionó el generador y lo encendió, reactivando la electricidad en todo el lugar, incluyendo todos los sistemas de comunicaciones ―. Ya terminé aquí, ¿cómo vas tú? ―pregunto por el comunicador.

―Me tocó el trabajo más molesto, aun me falta como una hora para terminar, así que ocúpate de hacer algo más mientras termino ―respondió Lucas, mientras que, con sus manos cubiertas del pegajoso recubrimiento, trataba de continuar con su trabajo.

―Bien, verificaré los parámetros y ajustaré la frecuencia de la señal, para que no pueda ser detectada por los satélites.

A poco menos de una hora del amanecer habían terminado de reacondicionar la estación de transmisiones, ya la señal se había reactivado y serviría a los propósitos de su cliente. El edificio había recibido una moderna capa de recubrimiento, que impediría que las emisiones radioeléctricas no deseadas, producidas por las computadoras, el generador y los otros equipos electrónicos, sobrepasaran las paredes, impidiendo así que su operación fuera descubierta.

A bordo del deslizador, una vez sellado nuevamente el edificio, Patricia realizó una llamada a través de un transmisor de dos vías con enlace cuántico directamente conectado con otro, que estaba en posesión de su cliente.

―Coronel, ya el trabajo está listo, tal como acordamos, le enviaré los nuevos códigos cuando haya cancelado la otra mitad del monto acordado ―dijo Patricia.

―Revise el balance de su cuenta en cinco minutos, no intente comunicarse nuevamente conmigo, este enlace será roto, tan pronto reciba los códigos y los verifique ―dijo una sombría voz a través del auricular.

Seis minutos después, tras verificar el ingreso de dos millones de créditos en su cuenta, provenientes de una cuenta irrastreable, Patricia envió los códigos de acceso prometidos, y a los pocos minutos pudo ver como el plato, ubicado en la punta de la montaña, se reorientaba, señal de que su cliente había tomado control de la estación.

―Esta listo, podemos irnos de aquí ―dijo Patricia, dejando caer el comunicador sobre el frio suelo ―. Falta poco para el amanecer y no quiero estar cerca de este lugar, cuando los satélites de la red de vigilancia salgan por el horizonte.

―Ese tipo asusta, que crees que hará con la estación de comunicaciones ―preguntó Lucas.

―No lo sé, ni me importa, ya para lo que nos contrataron está hecho, ahora abandonemos este frio lugar y luego el planeta ―concluyó Patricia.

Se alejaron de la montaña y nuevamente pasaron por las proximidades de donde los pingüinos emperador de Bahía Pingüino, en la costa del continente polar de Cefeo, se encontraban estoicamente parados resistiendo los helados vientos, mientras protegían sus nidos. Dos días después abandonarían el planeta con rumbo desconocido.

Meses más tarde tras el ataque de una facción rebelde del ejército de Cefeo, a la sede del Parlamento en el planeta, se iniciaría la guerra de Cefeo, que duraría cinco años, durante los cuales, las transmisiones del ejército rebelde se mantendrían ocultas de las fuerzas del Parlamento, hasta que finalmente a poco menos de tres días del ataque a las estaciones Castor y Pólux, fue descubierta e inhabilitada, la estación de transmisión de Bahía Pingüino.

Texto de @amart29 y arte digital de @xpilar, febrero de 2020


English


Penguin Bay

-Damn, are those the ones, -said Luke, as he saw a group of emperor penguins standing elegantly in the middle of a white ice field, as they were being shaken by the intense wind blowing, a few yards from the coast.

-Yes, you've never seen them before, -said Patricia, as the glider approached the coast -. This is one of the two areas where they have been incorporated into the ecosystem. The rest of the attempts have been in vain.

-And why is that?-Lucas continued.

-I don't know, incompatibility I guess. The truth is not my specialty, - answered Patrícia.

-Well, this is very exciting for me, I've always wanted to see them personally, not just in simulations, -said Lucas, as the slider left the surface of the water to go into the ice.

-You know we didn't come here for them, -said Patrícia abruptly-. We have to reestablish the broadcast station and get back before daylight, we can't be around when it's daylight or we'll be in big trouble.

-Yes, I know, you are no fun at all, -said Luke, with a look of discouragement on his face.

The vehicle drove on for some ten kilometres, going into the thick ice and snow which covered the continent, and at the foot of a steep, icy mountain they found a small building which was attached to the rock wall.

They descended from the slider and approached the gate, using a plasma torch, cut off the hinges and the safety catch, and with a little effort Luke pulled the gate and it fell heavily upon the snow.

-Well, we're in, now what?

-Go up to the broadcast station and replace the batteries in the emergency generator, -responded Patricia dryly. -I will take care of changing the computer codes and entering the new parameters. Then we will restore the main generator.

The abandoned transmitting station was hidden inside the mountain and the transmitting antenna at the top of the mountain, which could be accessed from the inside by climbing a spiral staircase. Luke went up to where the transmitting dish was located and made the necessary arrangements to put it into operation.

Half an hour later the changes in the transmission parameters and the access keys were done, as well as the reactivation of the antenna, then they went to the basement of the facility, where a generator, powered by a small cobalt isotope reactor, had been inactive for more than thirty years.

-Well, all that remains is to reactivate this antiquity and to reinforce the electromagnetic isolation of the whole building, -said Patricia, unalterable-. You take care of the insulation, I'll take care of restarting the generator. Start down here and continue until you reach the dish room, don't leave a millimetre of the walls uncovered.

Lucas pulled out one of the equipment containers that brought a coating gun and fitted one of the twelve pressurized tanks of radius emission absorbing film, which were in the same container, and began the tedious task of coating the entire cylindrical wall, which formed the building excavated inside the mountain.

Meanwhile, Patricia reconditioned the generator and turned it on, reactivating electricity throughout the site, including all communications systems. I'm done here, how are you doing? -I'm asking about the communicator.

-I've got the most annoying job, I've still got about an hour to go, so take care of something else while I finish, - answered Luke, while, with his hands covered with the sticky coating, he tried to continue with his work.

-Well, I'll check the parameters and adjust the frequency of the signal so that it can't be detected by the satellites.

Less than an hour before dawn they had finished reconditioning the broadcast station, and the signal had been reactivated and would serve the purposes of their client. The building had been given a modern coating, which would prevent unwanted radio emissions, produced by the computers, generator and other electronic equipment, from passing through the walls, thus preventing their operation from being discovered.

On board the slider, once the building was sealed again, Patricia made a call through a two-way quantum-linked transmitter directly connected to another, which was in her client's possession.

-Colonel, the job is done, as agreed, I will send you the new codes when you have paid the other half of the agreed amount, -said Patricia.

-Check your account balance in five minutes, do not try to contact me again, this link will be broken as soon as you receive the codes and verify them, -said a somber voice through the handset.

Six minutes later, after verifying the deposit of two million credits into her account from an untraceable account, Patricia sent the promised access codes, and within minutes she could see the dish, located at the top of the mountain, redirecting, a sign that her client had taken control of the station.

-It's ready, we can leave here, -said Patricia, dropping the communicator on the cold ground-. It's nearly dawn and I don't want to be anywhere near this place when the satellites of the surveillance network come out over the horizon.

-That guy is scary, what do you think he's going to do with the com station, - asked Luke.

-I don't know, I don't care, what we were hired to do is done, now let's leave this cold place and then the planet, - concluded Patricia.

They moved away from the mountain and again passed near where the Emperor penguins of Penguin Bay, on the coast of the polar continent of Cepheus, were stoically standing resisting the icy winds, while protecting their nests. Two days later they would leave the planet on an unknown course.

Months later, after the attack by a rebel faction of Cepheus' army on the Parliament's headquarters on the planet, the Cepheus war would begin. It would last five years, during which the rebel army's transmissions would be kept hidden from the Parliament's forces, until finally, a little less than three days after the attack on the Castor and Pollux stations, the Penguin Bay transmission station was discovered and disabled.

Text of @amart29 and digital art of @xpilar, February 2020

Sólo me queda agradecer a @xpilar por permitirme usar su arte digital en mi publicación y por motivarla. Muchas Gracias @xpilar

Gracias a todos por visitar mi publicación, espero sus comentario y agradezco su apoyo, hasta la próxima


I can only thank @xpilar for allowing me to use his digital art in my publication and for motivating my creation. Thank you very much @xpilar

Thank you all for visiting my publication, I hope your comments and I appreciate your support, until next time

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