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La Catástrofe de Perún / The Disaster of Perun

Un saludo a todos, el siguiente relato fue inspirado por el arte digital de @xpilar, los invito a que visiten su blog. La imagen que motivó este relato es la siguiente.


Greetings to everyone, the following story was inspired by the digital art of @xpilar, I invite you to visit his blog. The picture that motivated this story is the following.



Fuente/Source


Español


La Catástrofe de Perún

La oscuridad del más profundo y extenso de los mares, donde confluyen mundos, soles e infinitas nubes de gas y polvo. En él se ocultan las más temibles y peligrosas bestias, que asechan, escondiéndose ante la vista de todo aquel que con sólo un poco de agudeza, pueda notar su presencia.

Un mar de vacío, donde millares de diminutos aguijones, pueden hacer tanto daño como el más grande de los proyectiles. Donde un simple grano puede agujerear el casco de las naves y llevarlas a su perdición.

El Perún un buque de pasajeros milenario, último de su clase aun en operación, surcaba la ruta entre Palas y la estación espacial Garuda, cientos de pasajeros ocupaban sus ocho cubiertas, atestando sus corredores, camarotes y comedores. Autoexiliados de muchos mundos, en busca de una nueva vida, en la nueva y reluciente estación espacial.

Perún, una vez altivo y orgulloso, ahora cansado y maltrecho, en el final de sus días, no era precisamente un transporte cómodo. Su deteriorado casco, mostraba las cicatrices de cientos de diminutos impactos. Su cubierta de mando ya avejentada y obsoleta, cumplía al mínimo con sus funciones. Su ya exhausto motor de antimateria, cientos de veces renovado y actualizado, empujaba con dificultad, rompiendo a duras penas el yugo de la inercia, de sus cientos de miles de toneladas.

Aquel su último viaje, lo llevaría a encontrarse con el sardónico rostro del destino, con el sarcasmo mismo de ser la mayor de las naves que recorrían la ruta y encontrarse con un casi insignificante objeto, que cual David contra un titánico Goliat, sería capaz de llevarlo a su desgracia.

Después de entrar en el quinto puente, de los diez que debía atravesar para llegar a destino, tras él, una pequeña roca del tamaño de un puño, que viajaba a más de mil kilómetros por segundo, se zambulló también en la oscura negrura del paradójico objeto esférico.

Un fósil producto de las colisiones de rocas, miles de veces más grandes, acelerado en el cinturón de acreción de un agujero negro distante a cientos de años luz, y que había recorrido por centenares de miles de años su fatídica ruta, ignorante de la catástrofe que ocasionaría, impactaría a Perún en medio del puente mismo.

Herido de muerte, Perún seria, difícilmente guiado por su tripulación al oceánico satélite de un gigante gaseoso, en medio de una atmósfera sulfurosa, las placas térmicas de su casco ardieron encendidas por la fricción, hasta que los sistemas de refrigeración lograron apagar el fuego que se internó en su casco, devorando a una parte de los pasajeros.

Cientos corrieron para abordar las capsulas de escape, que como corchos expulsados de botellas, salían disparadas de la superficie de su casco, alejándose, dejando tras de sí, una fantasmal estela de vapor verde del combustible químico ardiente, en una atmósfera con nubes de sulfuro de hidrógeno.

Tras varios días de flotar en un mar de ácido, los corroídos vehículos de escape fueron rescatados, el casco de varios de ellos no resistió la voracidad de la sopa química, que terminó exponiendo a sus habitantes a sus sofocantes vapores.

Sólo treinta pasajeros y tripulantes, lograron sobrevivir a la catástrofe, siendo los últimos testigos del último y trágico viaje de Perún.

Texto de @amart29 y arte digital de @xpilar, febrero de 2020


English


The Disaster of Perun

The darkness of the deepest and most extensive of the seas, where worlds, suns and infinite clouds of gas and dust converge. In it are hidden the most fearsome and dangerous beasts, which lurk, hiding from the sight of anyone who with just a little bit of sharpness, can notice their presence.

A sea of emptiness, where thousands of tiny stingers can do as much damage as the biggest of projectiles. Where a single grain can pierce the hull of a ship and lead it to its doom.

The Perun, a millennial passenger ship, the last of its kind still in operation, sailed the route between Palas and the Garuda space station, hundreds of passengers occupied its eight decks, crowding its corridors, cabins and dining rooms. Self-exiles from many worlds, in search of new life, on the shiny new space station.

Perun, once proud and haughty, now tired and battered, at the end of his days, was not exactly a comfortable ride. His deteriorating helmet showed the scars of hundreds of tiny impacts. His obsolete, aging command deck did its job to a minimum. Its already exhausted antimatter engine, hundreds of times renewed and updated, pushed with difficulty, hardly breaking the yoke of inertia, of its hundreds of thousands of tons.

That last journey would lead him to meet the sardonic face of destiny, with the very sarcasm of being the largest of the ships that traveled the route and encounter an almost insignificant object, which like David against a titanic Goliath, would be capable of leading him to his misfortune.

After entering the fifth bridge, of the ten that he had to cross to reach his destination, behind him a small rock the size of a fist, travelling at over a thousand kilometres per second, he also plunged into the dark blackness of the paradoxical spherical object.

A fossil product of the collisions of rocks, thousands of times bigger, accelerated in the accretion belt of a black hole distant hundreds of light years, and which had traveled for hundreds of thousands of years its fateful route, ignorant of the catastrophe it would cause, would impact Perun in the middle of the bridge itself.

Injured to death, Perun would be, hardly guided by its crew to the oceanic satellite of a gas giant, in the middle of a sulphurous atmosphere, the thermal plates of its hull burned by friction, until the cooling systems managed to extinguish the fire that went into its hull, devouring a part of the passengers.

Hundreds rushed to board the exhaust capsules, which like corks expelled from bottles, shot off the surface of their hull, leaving behind a ghostly trail of green steam from the burning chemical fuel, in an atmosphere with clouds of hydrogen sulfide.

After several days of floating in a sea of acid, the corroded escape vehicles were rescued, the hulls of several of them not resisting the voracity of the chemical soup, which ended up exposing its inhabitants to its suffocating vapors.

Only thirty passengers and crew members managed to survive the catastrophe, being the last witnesses of the last and tragic trip of Perun.

Text of @amart29 and digital art of @xpilar, February 2020


Sólo me queda agradecer a @xpilar por permitirme usar su arte digital en mi publicación y por motivarla. Muchas Gracias @xpilar

Gracias a todos por visitar mi publicación, espero sus comentario y agradezco su apoyo, hasta la próxima


I can only thank @xpilar for allowing me to use his digital art in my publication and for motivating my creation. Thank you very much @xpilar

Thank you all for visiting my publication, I hope your comments and I appreciate your support, until next time


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