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Furtivos / Furtive

Un saludo a todos, el siguiente relato fue inspirado por el arte digital de @xpilar, los invito a que visiten su blog. La imagen que motivó este relato es la siguiente.


Greetings to everyone, the following story was inspired by the digital art of @xpilar, I invite you to visit his blog. The picture that motivated this story is the following.



Fuente/Source


Español


Furtivos

―Patricio despierta, debemos seguir, aun faltan varios kilómetros por recorrer ―dijo Víctor, mientras sacudía a su compañero.

Patricio, aun a medio camino entre el sueño y la vigilia, se dio vuelta, mientras levantaba y sacudía uno de sus brazos, tratando de apartar a Víctor ―. Déjame viejo, aun no amanece ―dijo.

―Maldición Patricio, levántate ya, si nos descubren aquí no se que nos pueden hacer ―insistió Víctor ―. Estas feas cosas odian a los humanos.

―Tranquilo estamos a cientos de kilómetros de cualquiera de sus colmenas ―respondió, sacudiendo aun el brazo ―. Déjame dormir un poco más, hasta que amanezca, entonces continuaremos.

Víctor se sentó nuevamente al lado de Patricio, quien siguió durmiendo, tuvo que apagar el comunicador de su casco para no escuchar los ruidosos ronquidos de su compañero, que afortunadamente eran silenciados por el aislamiento del casco, pues de lo contrario serían escuchados a cientos de metros, en medio del silencio del desierto.

El monitor de su visor indicaba que amanecería en un par de horas, la temperatura era de doscientos setenta Kelvins. Frente a ellos, la plataforma deslizadora estaba cargada con unos trescientos kilogramos de ámbar de calidonte. El botín por el que habían violado la prohibición del Parlamento de viajar a la Tierra.

Los Goeis no eran precisamente cuidadosos con la seguridad, los humanos los tomaron por sorpresa una vez y no habían aprendido nada de la experiencia, las defensas planetarias no existían, sólo eran resguardadas las colmenas, para ser una raza tan recelosa, eran muy descuidados.

Había gigantescas ventanas de ingreso al planeta, por las que una nave pequeña como la Pericles, podía ingresar, sin ser detectada y si se volaba a baja altura y a más de cien kilómetros de sus colmenas, se podía recorrer gran parte del planeta con relativa facilidad.

Los calidontes, eran una especie originaria del mundo goei, y sólo habitaban en la Tierra, donde habían llegado con ellos. Eran bestias desagradables y agresivas, que vivían en grandes rebaños, que acostumbraban a vagar por el desierto del centro del más grande de los continentes, en su mayor parte despoblado.

Su ámbar, era una secreción producto de una glándula que usaban en su proceso digestivo y que expulsaban en sus excreciones, se trata de una masa pastosa y densa que era muy apreciada en la industria de los fármacos ilegales, por su efecto afrodisiaco. Dada la prohibición establecida por el Parlamento de ingresar al sistema solar y en consecuencia a la Tierra, como resultado de los acuerdos de paz con los goei, el comercio con esta sustancia estaba prohibido. Pese a esto un pequeño número de pillos, estaban dispuestos a aventurarse furtivamente a la Tierra, ahora Goa, a recolectar esta preciada y valiosa sustancia.

―No entiendo, ¿por qué?, si los generadores pueden reproducir esta cosa, molécula por molécula, resulta tan valiosa la que se recolecta en este asqueroso mundo ―preguntó Víctor en voz alta, mientras observaba la plataforma fijamente.

―Qué se yo, tonterías de los bobos que lo consumen, dicen que el generado no es igual. Ya cállate, déjame dormir ―rezongó Patricio.

La recolección del ámbar no era una tarea agradable, primero debía espantar al rebaño de calidontes, tarea poco sencilla, dada la tendencia de estas criaturas a atacar violentamente a quienes se aproximaran a su territorio. Para ahuyentarlos se hacía uso de estimuladores de su sistema nervioso, que podían causarles un desagradable dolor, a la vez que tenían el segundo efecto de hacerles aflojar sus esfínteres, lo que lleva a la siguiente y menos agradable parte de la tarea que era hurgar entre sus desechos, en busca del ámbar.

Después de todo un día de recolectar ámbar, extenuados, con sus trajes herméticos sucios de porquería y agradecidos de no poder olerla, Patricio y Víctor, un par de pillos capaces de robar a sus propias abuelas, en su primera vez de aventurarse a este negocio, se dejaron caer a descansar, bajo algunas palmeras a esperar el amanecer, para regresar a su nave, dejada a varios kilómetros del lugar para no alertar a los calidontes y hacerlos escapar sin dejar sus preciados desechos.

Ya empezaba a salir el sol entre las plantas de palma, cuando Víctor, quien se mantuvo despierto las últimas horas, preocupado por la posibilidad de ser encontrados por los goei, estiró la mano para sacudir nuevamente a Patricio y hacerlo que se despertara para continuar su camino.

―Vamos Patricio, ya amanece, debemos continuar, no quiero seguir en este planeta por mucho más tiempo ―dijo mientras sacudía el hombro de su compañero, que se escuchaba roncar estruendosamente por el comunicador de su casco.

―Bien, deja que me estire su seguimos ―respondió, luego de bostezar largamente.

Se estaban aproximando a su nave, cuando vieron cómo, tras una gran duna, se asomaba la peculiar figura de una de las naves goei. De inmediato se dejaron caer en la arena y se arrastraron lentamente hacia la cima de la duna para poder tener una mejor vista de la situación.

―Maldición, nos descubrieron los pepinos marinos ―dijo Patricio, observando la nave.

―Es extraño, es sólo una nave y no hemos visto ninguna otra, sobrevolando el desierto ―respondió Victor ―. Además, no veo a ninguno de ellos a su alrededor.

Acordaron rodear la duna, para evitar aproximarse a la nave y continuar hacia la Pericles, que se ya se encontraba a pocos kilómetros.

Ya en la Pericles, mientras Patricio empezaba a encender los motores, Víctor subía la plataforma deslizadora a la nave, cuando escucho a sus espaldas unos extraños chirridos y se dio vuelta, para ver a un goei que lo apuntaba con su arma, mientras continuaba emitiendo los estridentes sonidos por los que se comunicaban.

La computadora del traje de Víctor no poseía un traductor para la lengua goei, así que no entendió lo que la criatura trataba de decirle. Sin embargo, el goei continuaba chillando sonoramente y amenazándolo con su arma.

En ese preciso momento, Patricio, que fue alertado por los sensores de perímetro de la nave, tras aproximarse a espaldas de la criatura, lo golpeo con una de las palas que usaron para recolectar el ámbar, haciéndole caer de bruces y soltar el arma, que Víctor casi como un acto reflejo, recogió, rápidamente del suelo.

Hicieron retroceder al aturdido goei, mientras le apuntaban con su propia arma, abordaron la Pericles y se alejaron lo más a prisa que pudieron del lugar, abandonado la atmósfera y tomando rápidamente rumbo de salida del sistema solar, hacia el puente más cercano.

―Sabes que tuve la curiosidad de saber que me decía el pepino ―dijo Víctor, ya superada la sorpresa que les dio el goei ―. Así que pasé la grabación de audio de sus palabras, por el traductor de la nave y a qué no sabes que me decía el maldito.

―No tengo ni idea, sorpréndeme ―respondió Patricio.

―El maldito pepino, me reclamaba porque nos estábamos robando su ámbar, el desgraciado también venia a recolectarlo, para venderlo a los traficantes humanos, que lo compran en los límites del sistema solar ―dijo, para luego dejar escapar una sonora carcajada.

Texto de @amart29 y arte digital de @xpilar, enero de 2020


English


Furtive

-Patricio is awake, we must go on, there are still several kilometers to go, -said Victor, while he was shaking his companion.

Patricio, still halfway between sleep and wakefulness, turned round as he lifted and shook one of his arms, trying to push Victor away -. Leave me alone, it is not yet dawn, - he said.

-Damn you, Patrick, get up now; if they find us here, I don't know what they'll do to us, -insisted Victor-. These ugly things hate humans.

-Quiet, we are hundreds of miles away from any of their hives, -he replied, still shaking his arm-. Let me sleep a little longer, until it is light, then we will continue.

Victor sat down again next to Patrick, who continued to sleep, had to turn off the communicator of his helmet so as not to hear the noisy snoring of his companion, which fortunately was silenced by the isolation of the helmet, otherwise it would be heard hundreds of meters away, in the silence of the desert.

His visor monitor indicated that it would be dawn in a couple of hours, the temperature was two hundred and seventy Kelvins. In front of them, the sliding platform was loaded with about three hundred kilograms of kalidon amber. The loot for which they had violated Parliament's ban on travel to Earth.

The Goeis were not exactly careful with security, humans took them by surprise once and they had learned nothing from experience, the planetary defenses did not exist, only the hives were guarded, for such a suspicious race, they were very careless.

There were gigantic windows of entrance to the planet, by which a small ship like the Pericles, could enter, without being detected and if it was flown to low altitude and more than a hundred kilometers of its hives, it could be crossed great part of the planet with relative facility.

The kalidonts, were a species originating from the goei world, and only inhabited the Earth, where they had arrived with them. They were unpleasant and aggressive beasts, living in large herds, which used to roam the desert in the center of the largest of the continents, mostly uninhabited.

Their amber, was a secretion product of a gland that they used in their digestive process and that they expelled in their excretions, it is a doughy and dense mass that was very appreciated in the industry of the illegal drugs, for its aphrodisiac effect. Given the prohibition established by Parliament to enter the solar system and consequently the Earth, as a result of the peace agreements with the Goei, trade with this substance was prohibited. Despite this a small number of rogues were willing to sneak onto the Earth, now Goa, to collect this precious and valuable substance.

-I don't understand, why, if generators can reproduce this stuff, molecule by molecule, then it is so valuable that it is collected on this filthy world, - asked Victor aloud, as he stared at the platform.

-I don't know, the nonsense of the fools who consume it, they say that the one generated is not the same. Shut up now, let me sleep, - exclaimed Patrick.

Collecting the amber was not a pleasant task, first I had to scare off the herd of kalidonts, not an easy task given the tendency of these creatures to violently attack those who approached their territory. To drive them away, stimulators were used to stimulate their nervous system, which could cause them unpleasant pain, while having the second effect of making them loosen their sphincters, leading to the next and less pleasant part of the task which was to rummage through their waste, looking for the amber.

After a whole day of collecting amber, exhausted, in their dirty airtight suits and grateful that they could not smell it, Patricio and Victor, a couple of rascals capable of stealing from their own grandmothers, in their first time venturing into this business, let themselves fall to rest, under some palm trees to wait for the sunrise, to return to their ship, left several miles away from the place so as not to alert the warmongers and make them escape without leaving their precious waste.

The sun was already beginning to rise among the palm trees, when Victor, who had been awake for the last hours, worried about the possibility of being found by the goei, stretched out his hand to shake Patricio again and make him wake up to continue his journey.

-Let's go Patricio, it's already dawn, we must continue, I don't want to stay on this planet for much longer, -he said while shaking the shoulder of his companion, who could be heard snoring thunderously through the communicator of his helmet.

-Well, let me stretch if we are going to continue, -he replied, after yawning for a long time.

They were approaching their ship, when they saw the peculiar figure of one of the goei ships appear behind a large dune. They immediately dropped into the sand and crawled slowly to the top of the dune to get a better view of the situation.

-Damn, the sea cucumbers discovered us, -said Patrick, looking at the ship.

-It's strange, it's only a ship and we haven't seen any other, flying over the desert, - answered Victor. Besides, I don't see any of them around.

They agreed to go round the dune, to avoid approaching the ship and to continue towards the Pericles, which was already a few miles away.

Already in the Pericles, while Patricio was starting the engines, Victor was climbing the sliding platform to the ship, when he heard some strange squeaks behind him and turned around, to see a goei pointing his gun at him, while he continued to emit the strident sounds by which they communicated.

The computer in Victor's suit did not have a translator for the goei language, so he did not understand what the creature was trying to tell him. However, the goei continued to scream loudly and threaten him with its weapon.

At that precise moment, Patrick, who was alerted by the ship's perimeter sensors, after approaching behind the creature's back, hit it with one of the shovels they used to collect the amber, making it fall on its face and drop the weapon, which Victor picked up, almost as a reflex, from the ground.

They pushed back the stunned goei, while pointing their own weapon at him, boarded the Pericles and moved as fast as they could away from the place, leaving the atmosphere and quickly setting a course out of the solar system, towards the nearest bridge.

-You know I was curious to know what the cucumber was saying to me, -said Victor, now that the surprise of the goei was over. So I passed the audio recording of his words through the ship's translator, and you don't know what the bastard was saying to me.

-I have no idea, surprise me, - answered Patrick.

-The damned cucumber, he was complaining to me because we were stealing his amber, the wretch was also coming to collect it, to sell it to human traffickers, who buy it at the limits of the solar system, - he said, and then he let out a loud laugh.

Text of @amart29 and digital art of @xpilar, Junary 2020

Sólo me queda agradecer a @xpilar por permitirme usar su arte digital en mi publicación y por motivarla. Muchas Gracias @xpilar

Gracias a todos por visitar mi publicación, espero sus comentario y agradezco su apoyo, hasta la próxima


I can only thank @xpilar for allowing me to use his digital art in my publication and for motivating my creation. Thank you very much @xpilar

Thank you all for visiting my publication, I hope your comments and I appreciate your support, until next time

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