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Isabella – Abducción / Isabella – Abduction

Un saludo a todos, el siguiente relato fue inspirado por el arte digital de @xpilar, los invito a que visiten su blog. La imagen que motivó este relato es la siguiente.


Greetings to everyone, the following story was inspired by the digital art of @xpilar, I invite you to visit his blog. The picture that motivated this story is the following.


Fuente/Source

Español

Isabella

Abducción

Isabella caminó tambaleante por la plataforma, mientras se sostenía de los pasamanos. Bajo la bata, su cuerpo estaba enfundado en un enterizo blanco, con múltiples superficies sensoras, que se comunicaban con un terminal que era operado por un técnico.

―Bien Isabella, deténgase, suelte el pasamanos y trate de parase lo más erguida que pueda ―dijo el técnico.

Siguió las instrucciones del operador durante un rato, “camine”, “deténgase”, “levante la pierna derecha”, “póngase en cuclillas”. Al cabo de una hora ya caminaba y se movía con normalidad, quizá más ágilmente de lo que lo habría hecho antes.

―Hemos terminado Isabella, ya puede cambiarse, el doctor Boulton la espera junto a algunos funcionarios del Parlamento que quieren hablar con usted ―concluyó el técnico.

Fue conducida a una oficina, donde, sentados alrededor de una mesa redonda, se encontraban tres individuos, uno de ellos se puso de pie y se presentó como el doctor Rodrigo Boulton, el director del hospital, un hombre moreno y de cabello cano, su rostro no le pareció tan amable como el de Pereira y su tono tampoco, más bien se le antojó repulsivo.

―Isabella, siéntese por favor ―dijo bruscamente señalando una silla, frente a él ―. El caballero es Martín Lieberman delegado de seguridad del Parlamento aquí en Anfitrite ―dijo, señalando al individuo a su derecha.

―Encantado de conocerla ―dijo Lieberman, haciendo una leve inclinación de cabeza. Era un hombre delgado y de rostro muy pálido, casi blanco y con una cabeza que a Isabella le recordó una bola de bolos, completamente redonda blanca y brillante.

―Y el caballero es Benjamín García, secretario de la oficina del gobernador de Anfitrite ―continuó Boulton, señalando al hombre de su izquierda.

―Saludos Isabella ―dijo García, un tipo de pequeña estatura, tal vez un metro setenta, cabello rubio y con una agradable sonrisa.

El grupo estaba reunido para escuchar el relato de Isabella, sobre lo que le había sucedido y cómo llegó ahí.

―Estaba explorando un sector que en su momento era un área virgen, se trataba de uno de los que llamábamos los puentes a la nada. Era la región cullo puente de entrada era el PTAG3443, mientras estaba ahí fui acosada por una extraña nave de forma hexagonal, no me atacaron ni nada por el estilo, pero escanearon mi nave y luego mis instrumentos parecieron enloquecer y dejaron de responder a mis instrucciones ―explicó Isabella.

―¿No establecieron comunicación con usted? ―pregunto Lieberman.

―La nave no, pero poco antes de su aparición recibí una transmisión cifrada por láser, pero no era ningún tipo de código conocido. Con la nave traté de comunicarme por todas las frecuencias y por láser, pero no recibí respuesta alguna ―respondió Isabella ―. Cuando mis instrumentos se reestablecieron, volví a pasar el puente, tratando de huir de ellos, reaparecí en el puente próximo a Eolo, mi nave sufrió un desperfecto, expulsó el reactor de antimateria y canceló el soporte vital, por lo que tuve que abandonarla en una capsula, que aterrizo en medio de una isla del planeta.

Isabella tomó aliento, cerró lo ojos como tratando de recordar los acontecimientos. Bebió un sorbo de agua, de un vaso que habían dispuesto frente a ella en la mesa y continuó con su relato.

―Pasé la noche en el refugio de emergencia, cuando desperté, sentí el sonido de una nave sobre el refugio, salí creyendo que se trataba del rescate, pero era la misma nave que estuvo persiguiéndome. No se que paso entonces, pero después de verla, todo se volvió muy confuso, tengo recuerdos de estar en una especie de capsula como las antiguas cámaras de hibernación, de las primeras naves de transporte interplanetario.

Pareció dudar por un momento, su rostro se tornó sombrío, como si le asustara recordar lo sucedido.

―Recuerdo ver otras cápsulas alineadas alrededor de toda la habitación donde estaba, eran decenas de ellas, tal vez cientos, el recinto parecía ser circular y las cápsulas estaba alineadas en varias filas, creo haber visto unas tres filas una sobre la otra, y todas rodeaban la habitación.

―¿Había más personas en otras cápsulas? ―preguntó Lieberman, quien parecía tomar notas activamente en un apuntador, que se proyectaba desde lo que Isabella creyó, era algún tipo de implante en su muñeca izquierda.

―Personas no, la mayor parte estaban vacías, pero en las otras había diferentes criaturas, no eran humanos, creo haber distinguido unas veinte o treinta criaturas distintas, a diferencia de mí, todas parecían estar en éxtasis. Curiosamente recuerdo haber visto un Goei, esas criaturas que habitan ahora en la Tierra y un cristalodermo del planeta Quimera

―¿Fueron las únicas que identificó? ―interrumpió Lieberman.

―Sí, las demás me resultaron desconocidas.

―¿Pudo ver a sus captores? ―preguntó Lieberman.

―No estoy segura, perdía y recuperaba la consciencia por momentos ―Isabella cerró los ojos como tratando de rememorar el momento ―. Pero si recuerdo haber abierto los ojos y ver caminando … ―por un momento dudó ―sí, creo que parecía caminar ―hizo una pausa cerrando nuevamente los ojos ―. Su piel era pálida de tono amarillento, creo que era bípedo, pero no estoy segura, su cabeza era alargada y afilada como la de un calamar no pude distinguir su cara, creo que lo vi de espaldas, su cuerpo era extraño, como el de un ciervo o mejor era como si no estuviera completamente erguido, como si su espalda estuviese casi horizontal y sus brazos un par de ellos, sobresalieran por delante. Es lo único que logro recordar de él.

―¿Qué estaba haciendo? ―preguntó Lieberman, nuevamente.

―No sé, en medio de la habitación había una consola circular, creo que manipulaba algo en ella ―Isabella sacudió la cabeza débilmente, como si un extraño recuerdo viniera a su mente―. Ahora que lo pienso…, tengo la impresión de haber manipulado yo misma esa consola, por alguna razón creo recordar manipular sus controles.

―¿Lo escucho decir algo?, ¿le dijo algo a usted? ―continuó preguntando Lieberman.

―No, no lo escuche decir nada, pero ahora que lo pienso, tengo la impresión de no poder percibir ningún sonido, tal vez la capsulo estaba insonorizada.

―¿Cuántos de esos seres pudo ver? ―volvió a preguntar Lieberman.

―Como le dije, no fue mucho lo que logré ver, era sólo uno …, o al menos no recuerdo haber visto a ningún otro ―dudó por un momento ―. Ahora que lo recuerdo, por alguna razón tengo la impresión de haber escuchado la frase “yo soy el único”, pero no tengo idea de si la oí o sólo la imaginé ―Isabella empezaba a sentirse agobiada por las preguntas del delegado del Parlamento.

―¿Que más recuerda? ―interrumpió repentinamente Boulton, quien, al igual que García, había permanecido en silencio hasta el momento.

―Como les dije, estuve casi todo el tiempo inconsciente, no pude ver más que lo que les describí. Eso fue todo, antes de despertar aquí―respondió Isabella.

―Bien caballeros, creo que la capitana Isabella ya ha tenido mucha agitación por el día de hoy, apenas tiene un día de haber salido de un éxtasis de unos siete mil años ―dijo Boulton, interrumpiendo la sesión, para luego llamar a un enfermero para que guiara a Isabella, a quien dio un extraño guiño al despedirse ―. Descanse capitana, mañana debe continuar con su rehabilitación.

Isabella se despidió de los dos funcionarios, y al retirarse reconsideró su primera impresión de Boulton, ahora no le parecía tan desagradable.

Texto de @amart29 y arte digital de @xpilar, enero de 2020

English

Isabella

Abduction

Isabella walked staggeringly across the platform, holding onto the handrails. Under her robe, her body was sheathed in a white one-piece suit, with multiple sensing surfaces, which communicated with a terminal that was operated by a technician.

-Well, Isabella, stop, let go of the handrail and try to stand as upright as you can, - said the technician.

She followed the operator's instructions for a while, "walk", "stop", "raise your right leg", "squat". Within an hour she was walking and moving normally, perhaps more nimbly than she would have done before.

-We have finished Isabella, you can go and change now, Dr. Boulton is waiting for you with some Parliament officials who want to talk to you, - concluded the technician.

She was taken to an office where three people were sitting around a round table, one of them stood up and introduced himself as Dr. Rodrigo Boulton, the director of the hospital, a dark, gray-haired man, his face did not seem as friendly as Pereira's and neither did his tone, it seemed rather repulsive.

-Isabella, please sit down, -he said sharply pointing to a chair in front of him-. The gentleman is Martin Lieberman, the Parliamentary Security Officer here in Amphitrite, - he said, pointing to the individual on his right.

-Nice to meet you, -said Lieberman, nodding slightly. He was a thin man with a very pale face, almost white, and with a head that reminded Isabella of a bowling ball, completely round, white and shiny.

-And the gentleman is Benjamin Garcia, secretary of the office of the governor of Amphitrite, -continued Boulton, pointing to the man on his left.

-Greetings, Isabella, -said Garcia, a small fellow, perhaps five foot seven, blond hair, and a pleasant smile.

The group was gathered to hear Isabella's account of what had happened to her and how she got there.

-I was exploring a sector that was once an untouched area, it was one of what we called the bridges to nothingness. It was the region where the entrance bridge was the PTAG3443, while I was there I was harassed by a strange hexagonal shaped ship, they didn't attack me or anything like that, but they scanned my ship and then my instruments seemed to go crazy and stopped responding to my instructions, - explained Isabella.

-Didn't they communicate with you? -asked Lieberman.

-The ship did not, but shortly before it appeared I received a laser coded transmission, but it was no known code. I tried to communicate with the ship on all frequencies and by laser, but received no reply, - replied Isabella. When my instruments were reestablished, I passed the bridge again, trying to escape from them, I reappeared on the bridge near Aeolus, my ship suffered a malfunction, it ejected the antimatter reactor and cancelled the life support, so I had to leave it in a capsule, which landed in the middle of an island on the planet.

Isabella took a breath, closed her eyes as if trying to remember the events. She took a sip of water from a glass that had been placed in front of her on the table and continued with her story.

-I spent the night in the emergency shelter, when I woke up, I felt the sound of a ship over the shelter, I went out thinking that it was the rescue, but it was the same ship that had been chasing me. I don't know what happened then, but after seeing it, everything became very confused, I have memories of being in a kind of capsule like the old hibernation chambers, of the first interplanetary transport ships.

She seemed to hesitate for a moment, her face became sombre, as if she was afraid to remember what had happened.

-I remember seeing other capsules lined up around the whole room where I was, there were dozens of them, perhaps hundreds, the enclosure seemed to be circular and the capsules were lined up in several rows, I think I saw about three rows on top of each other, and they all surrounded the room.

-There were more people in other capsules, - asked Lieberman, who seemed to be actively taking notes on a prompter, which projected from what Isabella believed was some sort of implant in his left wrist.

-Not people, most of them were empty, but in the others there were different creatures, they were not human, I think I distinguished about twenty or thirty different creatures, unlike me they all seemed to be in ecstasy. Strangely enough I remember seeing a Goei, those creatures that now inhabit the Earth and a crystaloderm from the planet Chimera

-Were they the only ones you identified? -Interrupted Lieberman.

-Yes, the others were unknown to me.

-Did you get a look at your captors? - asked Lieberman.

-I'm not sure, I was losing and regaining consciousness at times, -Isabella closed her eyes as if trying to recall the moment -. But if I remember opening my eyes and seeing it walking ... -for a moment she hesitated -yes, I think it seemed like walking - she paused, closing her eyes again-. Its skin was pale with a yellowish tone, I think it was bipedal, but I'm not sure, its head was long and sharp like a squid's I couldn't make out its face, I think I saw it from the back, its body was strange, like a deer's or better it was as if it wasn't completely upright, as if its back was almost horizontal and its arms a couple of them, sticking out in front. This is the only thing I can remember about it.

-What was he doing?- asked Lieberman again.

-I don't know, in the middle of the room there was a circular console, I think it was handling something in it. Now that I think about it, I have the impression of having manipulated that console myself, for some reason I think I remember manipulating its controls.

-Did it say anything to you?, did it say anything to you? -continued Lieberman.

-No, I didn't hear it say anything, but now that I think about it I have the impression that I can't hear any sound, perhaps the capsule was soundproof.

-How many of them could you see?- Lieberman asked again.

-As I said, I did not see much, it was only one, or at least I do not remember seeing any others, - she hesitated for a moment -. Now that I remember it, for some reason I have the impression of having heard the phrase "I am the only one", but I have no idea whether I heard it, or just imagined it-. Isabella was beginning to feel overwhelmed by the questions from Parliament's delegate-. Isabella was beginning to feel overwhelmed by the questions from Parliament's delegate.

-What else do you remember? -Boulton suddenly interrupted, who, like García, had remained silent until now.

-As I told you, I was unconscious most of the time, I could not see more than what I described to you. That was all, before I woke up here, -answered Isabella.

-Well, gentlemen, I think Captain Isabella has had enough excitement for one day, she's only one day out of an ecstasy of about seven thousand years,-said Boulton, interrupting the session, and then calling a nurse to guide Isabella, to whom he gave a strange wink as he said goodbye-. Rest captain, tomorrow you must continue with your rehabilitation.

Isabella said goodbye to the two officials, and as she retired, she reconsidered her first impression of Boulton, which she now found not so unpleasant.

Text of @amart29 and digital art of @xpilar, Junary 2020

Otros relatos de la serie Sombras de Anfitrite

Sólo me queda agradecer a @xpilar por permitirme usar su arte digital en mi publicación y por motivarla. Muchas Gracias @xpilar

Gracias a todos por visitar mi publicación, espero sus comentario y agradezco su apoyo, hasta la próxima


I can only thank @xpilar for allowing me to use his digital art in my publication and for motivating my creation. Thank you very much @xpilar

Thank you all for visiting my publication, I hope your comments and I appreciate your support, until next time

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